Desviación electoral en España y en RD

Dr. Ángel Lockward

El voto es la expresión soberana por excelencia de los ciudadanos; sus características básicas – frecuentemente violadas –  son, que es universal, secreto, libre, directo, personal y está exento de coacción de cualquier tipo. En el régimen presidencial, para la elección del Ejecutivo, el caso perfecto, excepto en los países que como Estados Unidos, se mantiene el voto indirecto con el que nacieron las repúblicas americanas y, solo allí el Sistema Electoral, elige Presidente a un candidato que pierde por más de 2.5 millones de votos ciudadanos, como en el caso de las elecciones Hilary/ Trump, que ya había sucedido en la historia reciente con Bush/Gore.

En la elección del Congreso, en los regímenes parlamentarios, órgano que designa al Ejecutivo, es forzoso el uso de fórmulas matemáticas para la asignación de los escaños, puesto que a un diputado no se le puede “partir en la mitad o en dos tercios” cuando la votación no representa un porcentaje exacto entre votos y curules; estas varían de un sistema a otro en función del objeto perseguido, de mayoritarias, en donde quien gana se lo lleva todo y las proporcionales en donde se trata de expresar la cantidad de votos en mandatos. En las democracias occidentales, las de mayor uso son las proporcionales, la peor de las cuales es el método D Hont, la más exacta, el Método de Resto Mayor: La aplicación de cualquier fórmula siempre constituye una desviación obligada del resultado electoral, pero a veces, hay excesos.

En el cuadro que sigue se puede observar el resultado en las elecciones de España del pasado 28 de abril y, notar en él, las perversidades del Método D Hont, denunciadas recurrentemente por los partidos emergentes por beneficiar a las dos fuerzas tradicionales.

Se puede ver cómo por efecto básicamente del método de asignación de escaños el PSOE, con 7,480,755 votos que representa un 28.7% del total de los votos logra el 35.14% del Congreso con un costo en votos de apenas 60,819 votos por cada diputado, que en promedio cuesta 75,289 lo que supone solo 99 congresistas, si España usara el Método de Resto Mayor y fuera de una circunscripción; sin embargo, el Método D Hont –y otras desviaciones – le otorga 123, veinticuatro más que distrae del resto de los partidos.

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