Las vidas rotas de las «marchas del retorno» en Gaza

Hace un año, cuando decidió unirse a miles de palestinos en una manifestación frente a la valla que separa Gaza de Israel, Ezzedin al Baz no sabía que estaba a punto de perder la vida.

El joven, que tenía 29 años en aquel momento, estaba a unos cientos de metros de la barrera altamente protegida cuando la bala de un soldado israelí le perforó la pierna. 

«Hace un año que sufro, todavía tengo dolor», explica. 

Después de cinco operaciones y varias infecciones, todavía le falta parte del hueso, su pierna está unida con metal y probablemente nunca más volverá a caminar como antes. 

«No duermo por la noche. Si lo hubiera sabido, habría ido a trabajar» aquel 30 de marzo de 2018, el primer día de las manifestaciones que han sacudido la Franja de Gaza durante doce meses. 

En un año, más de 200 palestinos murieron por disparos israelíes en protestas y violencia en la frontera. 

Miles más resultaron heridos. Cientos siguen a merced de una infección o de la amputación. Israel reparte a cuentagotas los permisos para que los pacientes se traten fuera de Gaza. 

Ayer sábado tenían previstas manifestaciones multitudinarias por el primer aniversario de la movilización. , y la profesión médica está preocupada.

Bloqueo israelí

«Una escalada importante colocaría al sistema (sanitario) al borde de la implosión», avisó Gerald Rockenschaub, que dirige la oficina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los Territorios palestinos. 

La «grandes marchas del retorno» reclaman el derecho de los palestinos a regresar a la tierra de la que fueron expulsados o huyeron por la creación de Israel. Los manifestantes también piden que se levante el estricto bloqueo que Israel impone a Gaza desde hace más de una década. 

El bloqueo del enclave se considera como la causa principal de la crisis económica de Gaza. Siete de cada diez jóvenes no tienen trabajo, y los pobres constituyen la mitad de la población de este lugar encajonado entre Israel, Egipto y el Mediterráneo. 

Israel dice que el bloqueo es necesario para contener a Hamás, el movimiento islamista que dirige Gaza y con el que ha librado tres guerras desde 2008. 

Acusa al gobierno de Hamás de usar el dinero que tiene contra Israel y no para los habitantes de Gaza. 

Un soldado israelí fue asesinado por un francotirador palestino, pero los disparos desde Gaza han sido raros en las manifestaciones. 

Algunos de los manifestantes sobresalen entre la multitud para acercarse a la valla, tratar de romperla o cruzarla y lanzar piedras y dispositivos incendiarios o explosivos a los soldados israelíes. 

Palestinos y organizaciones de derechos humanos denuncian el uso excesivo de la fuerza por parte del ejército israelí, que argumenta que lo único que hace es defender la frontera. 

En el hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF), una oenegé que ha tratado a más de 4.000 palestinos heridos de bala, docenas de jóvenes con piernas vendadas o enyesadas esperan su turno en sillas de plástico. Algunos de estos enfermos corren el riesgo de sufrir una amputación.

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