Puerto Rico: La fragilidad del poder

Santo Domingo, RD

Hace tan solo un mes nadie habría imaginado que Ricardo Roselló, quien se estaba preparando para su reelección en el 2020, dejaría de ser el Gobernador de Puerto Rico.

 Desde el sábado pasado lo es Pedro Pierluisa, ex comisionado residente en Washington, D.C., extraído del ostracismo para ocupar el cargo.

 Pero la controversia jurídica que se ha suscitado en torno a su designación, pone de relieve la magnitud de la crisis política que, en estos momentos, sacude a la isla borinqueña.

 En principio, no le correspondía a Pedro Pierluisa ser el sucesor de Roselló. Eso, conforme a la Constitución de Puerto Rico, le corresponde al Secretario de Estado.

 Ocurrió, sin embargo, que el secretario de Estado, Luis Rivera Marín, presentó su renuncia al cargo, con anterioridad, inclusive, al propio gobernador Roselló.

 A falta de secretario de Estado, eso dejaba, entonces, en la línea sucesoral a la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez. Pero esta, en razón de cuestionamientos que se hacen a su desempeño en la función, en un caso típico de tragicomedia, expresó su desinterés por el apetecido cargo.

 El tercero en línea para poder acceder a la más alta función de la administración pública puertorriqueña es el secretario de Hacienda, Francisco Parés.

 Sin embargo, con este ocurrió lo inesperado: no tiene edad para desempeñar el cargo. La Constitución establece como requisito tener al menos 35 años de edad. El secretario Parés solo tiene 31.   Fue eso, en consecuencia, lo que catapultó al escenario a Pedro Pierluisa, quien, para juramentarse como Gobernador, ha debido ser previamente investido como secretario de Estado.

 Así se hizo. El gobernador Roselló lo designó en tal posición. La Cámara de Representantes lo confirmó. No así el Senado, que había declarado que para hoy, lunes, evaluaría su nombramiento y lo llevaría a votación.

 Eso, por supuesto, abre la controversia jurídica de si un secretario de Estado, sin confirmar por ambas cámaras, tiene la capacidad legal de ser designado Gobernador, a los fines de reemplazar a Ricardo Roselló.

 En fin, que, Puerto Rico inicia la semana con un Gobernador en su laberinto.

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